.marca · manual de marca

Pergamino y Brote.

Cómo se ve Tulú, y por qué. Una identidad cálida, de papel y tierra, con un solo verde esmeralda y un oro de cosecha. Local en el alma y cuidada en el detalle: superficies planas, líneas finas y aire, para que la seriedad venga de la calma y no de los efectos.

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El nombre

Tulú viene de Tuluá, palabra de la lengua Pijao que significa «tierra fácil de cultivar.»

No es un nombre arbitrario. Es una declaración de intención: esta tierra colombiana es fértil para la innovación. Que un modelo de lenguaje pueda nacer aquí, desde cero, sin un cluster y con una sola GPU alquilada, es la prueba de que el nombre no miente.

El acento en la ú es obligatorio. Tulú, nunca Tulu. El acento marca la diferencia entre una palabra genérica y un nombre con historia. Y es, además, la semilla de la marca.

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La paleta: Pergamino y Brote

El fondo ya no es tierra oscura: es pergamino, papel cálido, claro por defecto. Sobre él crecen dos colores con significado. Y para la noche, un negro cálido, el Carbón, que nunca es frío ni marrón.

Pergamino #f4efe3

El papel. La base clara sobre la que todo se lee: cálida, humana, como una hoja abierta al sol. No es blanco frío de SaaS.

Tinta #201c14

El texto. Un negro cálido con alma, nunca #000. Sobre el pergamino descansa con la calma de una carta escrita a mano.

Verde esmeralda #1e6b47

El cultivo. La pregunta, la semilla, la acción. Esmeralda colombiana. Colombia produce el 70% de las esmeraldas del mundo. Es identidad, no decoración. El único color de la interfaz.

Oro de cosecha #a9660f

El sol del Valle, la panela, el café. El oro es la respuesta madura de la IA y el sello de lo verificado. Aparece con medida.

Carbón #1a1816

El modo oscuro. Negro cálido de baja saturación: carbón, no tierra, no #000. El pergamino, el verde y el oro siguen en casa.

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El lenguaje del color

En el chat de Tulú, los colores no son estéticos, son semánticos. Es una analogía sagrada, y no se toca:

  • Verde = tú. La pregunta. La semilla que se planta. Tu turno y todo lo que puedes accionar brillan en esmeralda.
  • Oro = Tulú. La respuesta. La cosecha. El modelo responde en dorado, y su sello de verificación también.

La conversación es un ciclo de siembra y cosecha: plantas una pregunta verde, cosechas una respuesta dorada. Tierra fácil de cultivar.

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La estética: papel cálido, plano y con piso

La interfaz de Tulú descansa sobre una hoja de pergamino, o de carbón en la noche, sobre la que el contenido se apoya con calma. La profundidad se dibuja con líneas finas y aire: sencilla, plana y con piso.

La innovación no necesita efectos para verse seria. La restricción es la que se ve premium.

Cada decisión tiene un propósito:

  • Superficie plana. Una sola hoja cálida sobre la que el contenido se apoya. El color es luz solo donde significa.
  • Estructura con líneas. Las secciones se separan con una línea fina (1px) y espacio en blanco. El ancho respira; el texto se lee cómodo.
  • Un solo acento. El verde esmeralda hace todo el trabajo de interfaz. El oro se reserva para la IA y la verificación.
  • Dos temas, un sistema. Pergamino (claro) y Carbón (oscuro) son el mismo diseño con dos pieles. Cambias con un botón y todo se transforma con la misma calma.

El CRT, como herencia

La estética retro que vio nacer a Tulú sigue viva como un guiño para desarrolladores: un skin de scanlines apagado por defecto, que se enciende poniendo data-crt="on" en el <body>. No es parte de la interfaz ni tiene botón, es un easter egg para quien mire el código. La identidad de Tulú mira hacia adelante.

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La tipografía: una voz editorial

Tulú habla en tres voces. Una serif editorial cálida para los titulares, la prosa y las respuestas del modelo: la voz que cuenta la historia y se lee como una carta. Geist (sans) para la interfaz: botones, etiquetas, controles. IBM Plex Mono para los prompts ($ ~ >), el código, las métricas y el certificado: la voz de la máquina.

La serif firma la calidez humana; la sans da comodidad de uso; la mono mantiene el guiño de laboratorio justo donde importa. Cada una hace lo que sabe.

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La marca: El Brote

El Brote, el isotipo de Tulú

El acento ´ de la ú, convertido en una semilla que crece: una simiente de oro en el surco que echa un brote verde cuyo trazo es el acento. Diacrítico, semilla y crecimiento en un solo signo.

Es imposible de copiar: ningún otro laboratorio tiene una tilde obligatoria que sea, a la vez, su logo. Y la analogía vive en la marca misma: verde que brota, oro que germina.

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La metáfora de terminal

El alma de laboratorio permanece, pero en dosis pequeñas y con sustancia real: el prompt $, las etiquetas en mono, el certificado que cualquiera puede volver a comprobar. No es disfraz: es la voz técnica que respalda la honestidad de Tulú.

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La conexión cultural

  • Verde esmeralda. Las montañas de la Cordillera Occidental, el guadual, los cafetales. Y las esmeraldas: Colombia produce el 70% de las del mundo, las más puras.
  • Oro de cosecha. El sol del trópico, el café recién tostado, la panela, el atardecer en el Valle.
  • Pergamino. La espuma del café con leche, las paredes encaladas de las casas coloniales, el papel de las cartas.

Tulú habla valluno (del Valle del Cauca) y paisa (de Antioquia), cada uno en su propia variante del modelo, porque la forma en que hablamos los colombianos no es un problema que resolver, sino una riqueza que cuidar.

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Principios de diseño

  • Cálido, plano y con piso. El contenido se apoya sobre el papel, con calma. La profundidad se dibuja con líneas finas y aire.
  • Un solo acento. El esmeralda manda; el oro es semántico. La fuerza está en la restricción, no en el volumen.
  • Editorial pero técnico. La serif cuenta la historia; la mono firma el laboratorio. Accesible arriba, riguroso debajo.
  • Verificable. Lo más honesto de Tulú, el certificado, siempre a la vista. La confianza se comprueba, no se pide.
  • Colombiano pero no folclórico. Los colores evocan el paisaje sin pintar una bandera. La identidad está en la sustancia, no en la decoración.

Cada color, cada línea, cada pixel de Tulú cuenta una historia. La de un modelo que nació donde nadie esperaba, construido con lo que había, nombrado con las palabras de quienes estuvieron aquí primero.

Tierra fácil de cultivar.

Diseño: Sebastian Tobar · Basis Network Research, 2026